Tienes nombre propio. Tienes una sonrisa de esas que no se saben poner así como así. Tienes un olor que se restriega con el viento y se pega en mi uniforme. Te fumo, te fumo en ocho caladas y te apago en mi cuerpo jodiéndome a quemaduras, y por eso estoy marcada de cicatrices que solo hablan de ti. Eres pura dinamita, pero no tienes mecha para que pueda prenderte, pero tengo fuego para poder quemarte las ganas. Creo que eres inmortal, por eso te ambiciono como si nunca fueras a morir. No se como quitarme las ganas de estar bajo tu mismo cielo, de consumirte bajo la misma luna y despertarme contigo por el mismísimo sol. Tienes tantas formas de acabar conmigo que a veces creo que muero por ti. Eres mi droga y mi jodida perdición.

No hay comentarios:
Publicar un comentario