Los rubitos de McFly habían arrancado pasadas las diez, noventa minutos más tarde de lo previsto, pero al pabellón le traían al pairo los horarios: el locutor Tony Aguilar amenizaba la espera, a los profesores no hay que verles la cara hasta septiembre y los progenitores siempre aguardan a la salida el tiempo que sea necesario. Además, como estos cuatro mozos británicos son fotogénicos, de sonrisas blanquísimas e inagotables a la hora de pegar botes en escena, las chavalas no tardaron en sentirse muy cerca del cielo.
El éxito de McFly consiste en dominar más la pose que cualquier otro ingrediente. Las pantallas gigantes amplifican sus gestos de pícaros descarados, los tatuajes en el antebrazo, las camisetas sin mangas o los flequillos rebeldes. Para mayor delirio, Tom Fletcher, uno de los dos cantantes principales, enseñará durante la interpretación de Star girl una porción generosa de gayumbos. Hubo lluvia de sujetadores, en efecto. En lo musical, curiosamente, estos muchachos saltarines son más yanquis que londinenses y se abonan a ese punk gamberrete y de baja intensidad que apadrinaron Green Day y validaron Blink-182 o Sum 41. Aunque, sorpresa, All about you representa un aceptable pastiche de los Beach Boys. Su fiesta duró una hora exacta y nos permitió descubrir que el otro vocalista, Danny Jones, hace los mismísimos gestos que Bruce Springsteen. Solo que en versión más joven y guaperas.
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