Nunca admití ni creo admitir que lo amo profundamente, por más de que sea el motivo de algunos, o tal vez muchos, disgustos y llantos. (Por vivir en una sociedad tan pesimista, nunca hablo de lo bien que me hace, y de las sonrisas que es capaz de producir). Sí, lo amo, como amo la frialdad y el misterio, motivos por los cuales nadie sabe que lo amo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario